Poema de Mio Cid

Ed. Espasa-Calpe (Colección Clásicos Castellanos); Madrid, 1975    
Edición de Ramón Menéndez Pidal

 

  Argumento
52 El Cid corre tierras de Alcañiz
935-940

No lo demoró el Cid, tomó doscientos caballeros, los escogió a dedo, hizo una expedición nocturna; las tierras de Alcañiz la va devastando, va saqueando todos los alrededores. Al tercer día, volvió al sitio de donde había salido.

 

53 Escarmiento de los moros
939-942

La noticia se expande por todas las tierras; los moros de Monzón y de Huesca están apesadumbrados; porque pagan impuestos están contentos los de Zaragoza ya que de Ruy Díaz no esperan ningún daño.

 

54 El Cid abandona el Poyo.- Corre tierras amparadas por el conde de Barcelona
943-955

Con este botín vuelven a casa; todos están alegres, traen muchas ganancias; satisfizo al Cid y quedó muy satisfecho Álvar Fáñez. Sonrió el Cid ya que no lo puede evitar: Caballeros, he de deciros la verdad, quien está siempre en el mismo sitio, se siente disminuir, temprano por la mañana nos pondremos en marcha, dejaremos este asentamiento y seguiremos adelante:

                        qui en un logar mora siempre,      lo so puede menguar;
                        cras a la mañana      penssemos de cavalgar,
                        dexat estas posadas      e iremos adelant
(pág. 159)

Entonces el Cid se cambió a Olocan; desde allí va el Cid a Huesca y Montalbán; en esta correría estuvieron diez días. Las noticias llegaron a todas partes, que el exiliado de Castilla los tiene a mal traer.

 

55 Amenazas del conde de Barcelona
956-959

Las noticias han llegado a todas partes, llegaron las noticias al conde de Barcelona, que el Cid ha estado de correrías por toda la comarca, se apesadumbró y lo consideró una gran afrenta.

 

56 El Cid trata en vano de calmar al conde
960-984

El conde es muy ruin, cobarde y orgulloso y dijo vanamente: Muchos agravios me ha hecho el Cid de Bivar. Dentro de mis dominios ha cometido una gran injusticia: hirió a mi sobrino y no le compensó; ahora se dedica a hacer correrías por las tierras que están bajo mi amparo; no le desafié ni le retiré la amistad, pero ya que él lo busca se lo reclamaré. Grandes fuerzas militares llegan apresuradamente, gran cantidad de gente va llegando, van tras el Cid, estuvieron tres días y tres noches caminando; alcanzaron al Cid en el pinar de Tevar, van animosos pues piensan pelear:

                     alcançaron a mio Çid      en Tevar e el pinar;
                     así vienen esforçados      que a manos se le cuydan tomar
(pág. 160)

El Cid lleva un gran botín, desciende por la montaña y llega a un valle. Les ha llegado un mensaje del conde don Ramón, el Cid cuando lo supo, envió la respuesta: Decidle al conde que no le parezca mal, no me llevo nada suyo, que me deje ir en paz. Respondió el conde: Esto no será así, lo de antes y lo de ahora, todo lo pagará; se enterará el exilidado a quien ha venido a deshonrar. El mensajero volvió en cuanto pudo. Entonces el Cid supo que la batalla iba a ser inminente.


57 Arenga del Cid a los suyos
989-999

Caballeros, apartad el botín; vestíos aprisa y poneos las armas; el conde don Ramón quiere presentar batalla, trae una gran cantidad de gente, no dejarán que no presentemos batalla. Ya que van a por nosotros, que ocurra la batalla; apretad las cinchas de los caballos, preparad las armas. Ellos vienen cuesta abajo y todos llevan calzas; sillas para correr y las cinchas mojadas; nosotros cabalgaremos con sillas de camino y con botas sobre las calzas; cien caballeros deberemos vencer a aquellas huestes. Antes de que ellos lleguen a la llanura, les mostraremos las lanzas, por uno al que practiquéis una hendidura conseguiréis que queden tres sillas vacías. Se enterará Ramón Berenguer tras quién ha querido venir hoy al pinar de Tevar para quitarme el botín.

 

58 El Cid vence la batalla. Gana la espada Colada
1000-1010

Cuando el Cid acabó de hablar todos estaban preparados, tienen las armas cogidas y están sentados sobre los caballos. Vieron bajar la cuesta al ejército de los catalanes; al final de la cuesta, cerca del llano, mandó el Cid que los hiriesen, eso justamente hacen los suyos voluntariamente y con gusto; utilizan con destreza los pendones y las lanzas, a unos los hieren y a otros los derriban. El Cid ha vencido esta batalla; han cogido preso al conde don Ramón y ha ganado la Colada que vale más de 1.000 marcos.

 

59 El conde de Barcelona, prisionero, quiere dejarse morir de hambre
1011-1023

Y ganó esta batalla, por la cual ganó honra; prendió al conde, lo llevó a su tienda; manda a sus servidores que lo custodien. Salió de la tienda, los suyos llegan de todas partes para reunirse con él:

                    De fuera de la tienda      un salto dava,
                    de todas partes      los sos se ajuntavan;
(pág. 163)

complació al Cid, pues el botín es enorme. Al Cid le preparan abundante comida; el conde don Ramón no quiere nada, le llevan comida, se la presentan, él no quiere comer, a todos dice disgustado: Por nada comeré un bocado, antes me dejaré morir, ya que tales malcalzados (porque llevan botas altas encima de las calzas) me vencieron en la batalla.

 

60 El Cid promete al conde la libertad
1024-1027

Oiréis lo que dijo Mio Cid Ruy Díaz: Comed, comed, este pan y este vino. Si hacéis lo que digo saldréis libre, si no en lo que os queda de vida no veréis a nadie.

 

61 Negativa del conde
1028-1032

Comed, don Rodrigo, y descansad, me dejaré morir, no quiero comer nada. Hasta pasados tres días no lograron persuadirle, ellos repartiendo el enorme botín y a él no pueden hacerle comer un pedazo de pan.

 

62 El Cid reitera al conde su promesa.- Pone en libertad al conde y le despide
1033-1076

Dijo el Cid: Comed un poco, que si no lo hacéis no veréis a nadie; y si coméis y yo quedo satisfecho, a vos conde, os libertaré y os liberaré. Cuando el conde oyó esto comenzó a ponerse contento: Si hicieres, Cid, lo que has dicho, mientras viva por ello estaré admirado.
- Entonces comed, conde, y cuando hayáis comido a vos y a otros dos soltaré. Pero de cuanto habéis perdido y que yo he ganado en el campo de batalla, sabedlo, no os daré nada, que lo necesito para estos hombres que junto conmigo pasan necesidades. Cogiendo de vos y de otros nos vamos contentando, tendremos esta vida mientras Dios quiera, debido a que la ira del rey nos ha desterrado. El conde está contento, pidió agua para lavarse las manos, se la tienden ante él y se lo dieron pronto. Con los caballeros que el Cid le había concedido está comiendo el conde, ¡Dios, de qué buena manera! Junto a él se sentó el Cid: Si no coméis bien, conde, entonces yo no estaré contento, aquí nos quedaremos, no se irá ninguno de los dos. Entonces dijo el conde: Gustosamente. Con estos dos caballeros empieza a comer deprisa: está contento el Cid, que lo está esperando, porque el conde don Ramón tan bien agita las manos.
Si os place, Cid, estamos preparados para marchar; mandad que nos den caballos y nos pondremos a cabalgar enseguida: desde el día que me nombraron conde que no había comido tan a gusto, cómo me ha sabido la comida no lo olvidaré. Les dan tres caballos de camino bien ensillados, buenas túnicas de piel y mantos. El conde don Ramón se coloca entre los dos caballeros. Hasta cerca del campamento los salió a despedir el Cid: Ya os váis conde como hombre libre, os agradezco lo que me habéis dejado. Si se os ocurriese desear vengaros, si venís a por mí, mandadme antes un mensaje; o me dejaréis de lo vuestro o llevaréis algo de lo mío. Estad tranquilo, Cid, bien libre estáis de eso. Estoy contento por lo pasado este año, ni se me ocurrirá venir a buscaros.


63 El conde se ausenta receloso.- Riqueza de los desterrados
1076-1086
Aguijoneaba el conde al caballo mientras camina, vuelve la cabeza para mirar atrás; tiene miedo de que el Cid se arrepienta, lo que no haría el Cid por nada del mundo, una deslealtad que no hará jamás. El conde se ha marchado, regresa el Cid, se juntó con sus huestes, se alegró del gran botín que habían conseguido; tan ricos son los suyos que no saben qué hacer.